Por Héctor Ricardo Olivera
Podría decirse, apelando a la belleza del idioma, que el Gobierno Nacional se encuentra en medio de un galimatías.
Es preferible apelar al estilo coloquial que asegura la misma eficacia pero más rápida interpretación.
Así entonces, el Gobierno está perdido “como turco en la neblina”.
Para despejar cualquier intención discriminatoria con los ciudadanos asiáticos, vale aclarar el origen del dicho popular.
En la antigua España se llamaba vino moro o vino turco al que se bebía sin agregado de agua.
De ahí pasó a llamarse “turca” a la borrachera y luego, por derivación, apareció lo del turco perdido en la neblina.
La idea del título surge a raíz del acto en la Casa de Gobierno en el que la Presidenta montó una estética comunicacional desproporcionada con el contenido de su anuncio.
Para decir que Argentina presentará una queja ante las Naciones Unidas por el caso Malvinas y que se montará un Hospital para la atención de ex combatientes, (de los que ya hay varios), no hacía falta tanto escenario.
El informe Ratembach ya fue publicado por una revista semanal en su momento, razón por la que ese párrafo resultó absolutamente ocioso.
Hay que decir, además, que no solo el Gobierno se muestra caminando en ochos.
Lo mismo le pasa a la oposición, o al menos a algunos de ellos,que se prestaron a sumar presencia en la comedia.
Minúsculas porciones de algunos Partidos sumaron sus trastes a las sillas de la primer fila como para aportar a la confusión general.
Los muchachos de “la Cámpora” ocuparon los lugares que debían ser para los ex combatientes que, ante el despecho, siguieron estirando los músculos con el pobre Diputado Días Bancalari, que ligó como si fuera rubio, de ojos celestes y nacido en un suburbio londinense.
Tanto como para mostrar el nivel de incoherencia que reina, (dicho esto en carácter de verbo y no de sustantivo), salió el Ministro de Defensa, Arturo Puricelli, diciendo que si hay un ataque inglés nos defenderemos y tenemos con que hacerlo.
Sólo le faltó decir “que manden al principito”.
Esta flagrante contradicción con los dichos de la Presidenta no han recibido, hasta el momento de escribir esta nota, aclaración o sanción alguna por parte de la Jefa.
Sin haber salido aún de la neblina, nos encontramos con el anuncio de la postergación de la fecha tope para obtener la tarjeta SUBE.
Del 10 de febrero pasamos ahora al 2 de marzo, con las mismas dudas y las mismas incógnitas.
Se dice que quien no tenga la tarjeta, pagará el boleto pleno, pero no se dice de cuánto será ese pasaje.
Se reitera, como una burla, que no habrá aumento, sino quita de subsidios.
Esto se llama ajuste y así lo entiende hasta un turco en la neblina.
Lo cierto es que con nubes bajas, con sol radiante, con tormenta o luna llena, todos vemos lo que desde el poder se empeñan en desatender.
Los precios de alimentos se disparan, la inseguridad vive en cada esquina, la desaceleración de la economía ya comienza a hacerse ver y los bolsones de pobreza y sus secuelas no dejan de crecer.
La inflación, que está en la raíz de cada problema, seguirá su curso ascendente aunque no suene en la boca de ningún funcionario.
Alguien, el que sea, deberá salir a mostrar que hay otro camino, para que no se nos esfume la esperanza de recuperar el sentido común.

